“Siento felicidad, la sensación de que voy a poder ser alguien”, Carla Guajardo, estudiante de Técnico en Enfermería

Carla Guajardo es el fiel reflejo de la resiliencia y de cómo transformar los propios dolores en una vocación de servicio.

Cuando tomamos la decisión de estudiar una carrera, nuestras historias personales, alegrías y penas, por lo general, salen al baile. El caso de Carla, una risueña, carismática y linda joven, de 19 años, no es la excepción: “Muchas veces estuve hospitalizada por depresión, y veía como las Tens, trataban a los demás pacientes. Veía la preocupación que tenían hacia mi, entonces yo quería hacer lo mismo, acompañar a distintas personas con distintas enfermedades”. Carla, es una mujer muy observadora, y no tardó en percibir la frialdad que se vive en los centros de salud. “Normalmente en los hospitales nunca hay visitas, muchas veces los abuelitos están postrados y solos, y yo quiero hacer algo para cambiar esa realidad”.

Este mes Carla ingresó a su primer año de Técnico en Enfermería

¿Que sentimientos o emociones tienes ahora que vas a entrar a estudiar?
Siento nervios, felicidad, la sensación de que voy a poder ser alguien. Un sentimiento que no se puede explicar y que es muy emocionante.

¿Hay alguna persona que te inspiro para estudiar?
Mireya, la Tens del hogar en el que vivía. Ella siempre me motivaba a estudiar.

¿En que te gustaría trabajar?
Me gustaría trabajar en un hospital público o acompañando personas o abuelos.

¿Qué otros desafíos crees que vas a tener este año estudiando?
Es distinto al colegio, eso ya es un gran desafío.

Para esta joven estudiante una gran motivación es la parte práctica de la carrera como procedimientos y no espera la hora para tomar la presión, y el pulso a los enfermos. A la hora de aconsejar a jóvenes que enfrentan el desafío de estudiar hace una invitación a ser resilientes: “No todo en la vida es fácil, puede costar, pero todo ese esfuerzo va a tener su recompensa después de los años de estudio. Vas a poder ser feliz y tener tu platita”.

Según Carla, el camino no será fácil. Para enfrentar los nervios y salir adelante su mayor motivación es darle una vuelta de tuerca a su dolor familiar: “Siempre pienso en que no quiero ser igual que mi familia. Quiero crear un cambio y quiero, por ejemplo, que mi hermana sepa que yo pude y qué ella también podrá. Eso calma mis nervios”.